Ansel Adams y la medición mental  de la toma.

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Ansel-Adams-1974Algunos llaman a esta foto, la “Mona Lisa” de la fotografía. El honor de haberla sacado es responsabilidad absoluta de Ansel Adams, fotógrafo norteamericano, nacido en San Francisco en 1902.

Adams volvía desde Santa Fe (Nuevo México) después de una mala jornada de trabajo. No había conseguido ninguna toma interesante tras todo un día de andar cargando la cámara de un lado a otro. Transitaba por la autopista cuando giró su vista hacia la izquierda y vio un paisaje extraordinario. Abandonó el coche, bajó la cámara con cierta prisa, previendo que en cuanto el disco solar cortara las nubes, se perdería su reflejo sobre las cruces del cementerio. Tenía muy poco tiempo para preparar el equipo y capturar la imagen.

Justo, en ese momento, no pudo encontrar su fotómetro. Desesperado, Ansel Adams tuvo la plena certeza que, por una mala exposición de la película, iba a perder esa imagen maravillosa.

Entonces, en un rincón de su cerebro, se reveló el dato aprendido sobre cuál era la luminosidad de la luna. Con esa información técnica, dedujo el resto y expuso el negativo.

Así se tomó “Moonrise”, en un lugar de Nuevo México, en 1941.

Para asegurarse, efectuó una segunda toma de la escena.

Pero ese negativo no sirvió. El momento ya había pasado. El sol había dejado de alumbrar sobre las cruces blancas y la foto siguiente no tenía la misma fuerza de la original.

Años después, admitiendo que “Moonrise” es su foto más popular, Adams la definiría como una combinación de conocimientos técnicos y casualidad.

Era un ejemplo más de cómo el momento se convierte en un concepto fundamental en el arte fotográfico. Técnica pero con un elemento aleatorio presente en todo arte.

Fuente:
www.anseladams.com